La agricultura moderna, al aplicar fertilizantes químicos en exceso durante largos períodos, ha provocado en la mayoría de las tierras de cultivo problemas como la acidificación del suelo, la compactación y el desequilibrio de la microbiota, lo que afecta gravemente tanto el rendimiento como la calidad de los cultivos. El hidróxido de calcio de alta superficie específica, como un excelente mejorador ecológico, gracias a su alta actividad y elevada tasa de aprovechamiento, se ha convertido en un ingrediente clave para la rehabilitación de suelos ácidos y para mejorar la calidad y eficiencia de las tierras de cultivo, adaptándose a diversas situaciones de mejora del suelo en distintos tipos de cultivos.
El uso tradicional de la cal viva para mejorar el suelo presenta evidentes desventajas: sus partículas son gruesas y su actividad no es homogénea, lo que puede ocasionar quemaduras locales en las plántulas y una mejora desigual; además, la disponibilidad del calcio es baja y el efecto de la mejora resulta efímero. En cambio, el polvo de hidróxido de calcio de alta superficie específica, de textura fina, con buena dispersión y actividad uniforme, penetra de manera homogénea en los poros del suelo, regula suavemente el pH y mejora con precisión el entorno de los suelos ácidos, sin dañar las raíces de los cultivos ni la microflora benéfica del suelo.
Durante el proceso de mejora del suelo, su abundante contenido de calcio es rápidamente absorbido por el terreno, aportando nutrientes calcíferos que alivian problemas como el agrietamiento de frutos, las hojas amarillentas y el crecimiento débil causados por la deficiencia de calcio, favoreciendo el desarrollo radicular y aumentando la resistencia de las plantas a la caída y a las plagas y enfermedades. Asimismo, este producto ayuda a aflojar los suelos compactados, optimiza la estructura en agregados del suelo y mejora su permeabilidad, capacidad de retención de agua y nutrientes, activando así la fertilidad del suelo.
Además, el hidróxido de calcio de alta superficie específica posee cierta acción bactericida y desinfectante, lo que inhibe el desarrollo de hongos, huevos de insectos y otros organismos nocivos en el suelo, reduce la aparición de enfermedades transmitidas por el suelo y disminuye la necesidad de utilizar pesticidas, contribuyendo así a una producción agrícola más ecológica. En comparación con la cal común, su efecto de mejora es más duradero y uniforme, sin efectos secundarios, lo que permite elevar eficazmente la calidad de las tierras de cultivo y favorecer el aumento y la mejora de la producción de cereales y cultivos económicos.
Gracias a sus ventajas de seguridad, eficacia y respeto al medio ambiente, este producto se utiliza ampliamente en huertos, campos agrícolas, invernaderos y otras diversas situaciones de cultivo, siendo un material de primera calidad para el mantenimiento y la conservación de las tierras de cultivo en la agricultura moderna.

