La agricultura moderna, al aplicar fertilizantes químicos en exceso durante largos períodos, ha provocado en la mayoría de las tierras de cultivo problemas como la acidificación del suelo, la compactación y el desequilibrio de la microbiota, lo que afecta gravemente tanto el rendimiento como la calidad de los cultivos. El hidróxido de calcio de alta superficie específica, como un mejorador ecológico de primera calidad, gracias a su alta actividad y elevada tasa de aprovechamiento, se ha convertido en un ingrediente clave para la rehabilitación de suelos ácidos y para mejorar la calidad y eficiencia de las tierras de cultivo, adaptándose a diversos escenarios de mejora del suelo en el cultivo de distintas especies agrícolas.